Maestro- Niño ¿Es bueno estar embriagado?
Alumno- ¿Embriagado de qué? ¿De drogas? ¿De qué drogas? ¿De felicidad? ¿De plenitud? ¿De gozo?¿De creatividad? ¿Embriagado de cordura? ¿De amor? ¿ De odio? ¿De soledad?¿Realmente sabemos lo que es estar embriagado?¿Solo ha estado embriagado de alcohol? ¿Qué sustancia de fuera del cuerpo se asemeja a las producidas por nuestro cuerpo, o las sustituye por un tiempo?
El hombre ha estado embriagado desde que es hombre, desde la larga noche de los tiempos, eso es lo que nos ha diferenciado del resto. Nuestros sentimientos hacen producir a nuestro organismo sustancias que nos embriagan de múltiples sensaciones, no solo no es malo sino necesario, si no seríamos bestias.
Todas las grandes obras han sido creadas en estado de embriaguez, y no solo de drogas, si no de embriaguez de sentimientos. Grandes obras. No ha habido ninguna sola, que se haya hecho desde la “normalidad”. Es imposible. Repito, “Grandes obras”.
En todas las culturas los hombres han usado drogas, con normalidad para vivir durante siglos, chamanes, africanos, sudamericanos, asiáticos, y no solo, no se les ha visto mal, si no que han sido respetados y tenidos en cuenta, ha formado parte de su vida, como cualquier alimento, cualquier bebida, cualquier rito, o cualquier costumbre y nunca ha habido problemas. Como siempre los problemas, somos nosotros y nuestra incultura. Le digo una frase de Einstein al respecto:
“Curiosos tiempos en los que vivimos, podemos desintegrar un átomo, pero no podemos desintegrar un prejuicio”.
Peeeero, respondiendo un poco a su pregunta, y con el fin de aprobar su asignatura, y pasar desapercibido en esta sociedad, resumo que estar embriagado es maliiiíisimo.
viernes, 2 de julio de 2010
miércoles, 2 de junio de 2010
ALEA IACTA EST. Parte 1
Cada día que pasa estoy mas seguro,
de que todo lo que poseo innato, se me ha dado.
No he actuado, ni he hecho nada para merecerlo,
todo fluye en mí sin que yo haga nada.
¿Quién me lo ha dado?
Se puede decir, el trabajo, el tesón, la fuerza de voluntad,
y una serie de cosas, consiguen moldear,
crear personas y personalidades.
¡Cómo nos gusta engañarnos a nosotros mismos!
Pero, y ¿quién me lo ha dado? ¿quién te da esas cosas?
¿Dónde se aprende a tener sangre fría?
¿En qué supermercado se compra la sensibilidad?
¿Dónde se aprende a emocionarse,
por unos determinados hechos concretos?
¿Por qué me vienen a mí estos pensamientos?
¿Qué he hecho yo para merecerlo?
Alea iacta est. La suerte está echada.
de que todo lo que poseo innato, se me ha dado.
No he actuado, ni he hecho nada para merecerlo,
todo fluye en mí sin que yo haga nada.
¿Quién me lo ha dado?
Se puede decir, el trabajo, el tesón, la fuerza de voluntad,
y una serie de cosas, consiguen moldear,
crear personas y personalidades.
¡Cómo nos gusta engañarnos a nosotros mismos!
Pero, y ¿quién me lo ha dado? ¿quién te da esas cosas?
¿Dónde se aprende a tener sangre fría?
¿En qué supermercado se compra la sensibilidad?
¿Dónde se aprende a emocionarse,
por unos determinados hechos concretos?
¿Por qué me vienen a mí estos pensamientos?
¿Qué he hecho yo para merecerlo?
Alea iacta est. La suerte está echada.
domingo, 2 de mayo de 2010
PERSONAS DEL LEÓN DE ANTAÑO
Ha muerto el León antiguo
en soledad como siempre.
Nadie lo sabe, nadie lo entiende.
El alto de la nevera,
la calle del barrio,
los cuestos,
el cementerio de San Esteban,
las eras de renueva,
la calle la cuesta nº 30,
lachón, y mil historias.
Ha muerto el León antiguo
y nadie se pregunta lo que es.
¿Dónde naciste? ¿Qué había allí?
¿Qué personas hicieron León?
30.000 personas y tú.
Y silencio, mucho silencio.
en soledad como siempre.
Nadie lo sabe, nadie lo entiende.
El alto de la nevera,
la calle del barrio,
los cuestos,
el cementerio de San Esteban,
las eras de renueva,
la calle la cuesta nº 30,
lachón, y mil historias.
Ha muerto el León antiguo
y nadie se pregunta lo que es.
¿Dónde naciste? ¿Qué había allí?
¿Qué personas hicieron León?
30.000 personas y tú.
Y silencio, mucho silencio.
miércoles, 7 de abril de 2010
POESÍA
Eres egoísta, malvada,
destructora y perversa,
siempre usas a los débiles
para darte a conocer.
Utilizas su cuerpo y su mente
para poder expresarte,
les dejas cansados,
agotados, exhaustos.
Por favor, ¡déjalos!
No tienen nada que ver contigo.
¿Qué te han hecho para que
te aproveches de su inocencia?
¿Por qué les has elegido?
¡Déjales vivir tranquilos!
No quieren ser tu voz.
Sé que siempre existirás,
no hay nada que hacer,
pero yo quiero, por una vez,
que las personas que te admiran
te conozcan bien.
destructora y perversa,
siempre usas a los débiles
para darte a conocer.
Utilizas su cuerpo y su mente
para poder expresarte,
les dejas cansados,
agotados, exhaustos.
Por favor, ¡déjalos!
No tienen nada que ver contigo.
¿Qué te han hecho para que
te aproveches de su inocencia?
¿Por qué les has elegido?
¡Déjales vivir tranquilos!
No quieren ser tu voz.
Sé que siempre existirás,
no hay nada que hacer,
pero yo quiero, por una vez,
que las personas que te admiran
te conozcan bien.
jueves, 4 de marzo de 2010
HIJAS
Dos soles..., dos lunas..., dos astros...,
viven en el universo de mis días,
iguales y diferentes,
diferentes e iguales,
cruzan todos los cielos,
atraviesan todos los caminos,
traspasan todas las fronteras,
de mi pequeño mundo interior,
dejando una huella indeleble,
en todos y cada uno de los rincones
mas recónditos, de mi ser.
Os conozco mucho antes de nacer,
vivo dentro de vosotras, y no lo sabéis.
Soy yo mismo, sí..., sí… Yo mismo.
Llegará el día que lo entenderéis.
viven en el universo de mis días,
iguales y diferentes,
diferentes e iguales,
cruzan todos los cielos,
atraviesan todos los caminos,
traspasan todas las fronteras,
de mi pequeño mundo interior,
dejando una huella indeleble,
en todos y cada uno de los rincones
mas recónditos, de mi ser.
Os conozco mucho antes de nacer,
vivo dentro de vosotras, y no lo sabéis.
Soy yo mismo, sí..., sí… Yo mismo.
Llegará el día que lo entenderéis.
sábado, 6 de febrero de 2010
ERAMOS NIÑOS
Cuando era niño, recuerdo muy bien, las tardes de verano, y sacar las vacas al aflojar el sol, para llevarlas a pastar. Las vacas no eran mías, eran de un vecino, unos 60 años mayor que yo, de nombre Donato.
Yo estaba todo el día esperando ese momento, iba con mi palo, guiando las vacas, era el dueño y señor. Hablábamos de la vida, de la edad, de todo lo trascendente que pueden hablar dos seres humanos desde su ignorancia, y él, me traía algún cigarrito para fumar, cuando no, lo hacíamos con hojas de vid o cogíamos algún nido.
Una vez le pregunté: “¿Qué darías tú por volver a ser un niño como yo?”, y me respondió que: “Todo lo que tenía”,y que, con los años volvería a conseguir lo mismo que tenía ahora”. Me resultó curioso y me hizo pensar. Y así, se me pasaban las tardes, plácidamente.
Pasó el tiempo, falleció mi amigo, me hice adulto y siempre me había preguntado como es posible que una persona de 70 años y un niño de 10, fueran amigos, fumaran a escondidas e hicieran alguna que otra travesura.
Al final después de tiempo, yo con treinta y tantos años, estaba en un bar hablando y tomando unas cervezas, con unas amigas adolescentes, y descubrí la respuesta. Les conté esta historia, y les pregunté:
"¿ Por qué una persona de 70 años le podía dar tabaco a un niño de 10, o hacer cosas que pudieran estar mal, o que no eran típicas de un adulto y un niño?" Ninguna me respondió, ninguna sabía la respuesta, a ninguna le importaba, y yo, les contesté:
"Es que los dos, éramos niños."
Movían la cabeza, no estaban de acuerdo, ponían caras de circunstancias y no me entendían. Me dí la vuelta y me dije para mí, en voz alta, y hablando solo, sin que me oyeran. Es verdad, en el fondo de nosotros mismos, siempre tenemos la misma edad.
La camarera que estaba cerca me dijo:" ¿Qué has dicho? ¿Querías algo?"
No, digooo sí. Ponme otra ronda de cervezas para todos, (para celebrarlo, invito yo), me dije.
Yo estaba todo el día esperando ese momento, iba con mi palo, guiando las vacas, era el dueño y señor. Hablábamos de la vida, de la edad, de todo lo trascendente que pueden hablar dos seres humanos desde su ignorancia, y él, me traía algún cigarrito para fumar, cuando no, lo hacíamos con hojas de vid o cogíamos algún nido.
Una vez le pregunté: “¿Qué darías tú por volver a ser un niño como yo?”, y me respondió que: “Todo lo que tenía”,y que, con los años volvería a conseguir lo mismo que tenía ahora”. Me resultó curioso y me hizo pensar. Y así, se me pasaban las tardes, plácidamente.
Pasó el tiempo, falleció mi amigo, me hice adulto y siempre me había preguntado como es posible que una persona de 70 años y un niño de 10, fueran amigos, fumaran a escondidas e hicieran alguna que otra travesura.
Al final después de tiempo, yo con treinta y tantos años, estaba en un bar hablando y tomando unas cervezas, con unas amigas adolescentes, y descubrí la respuesta. Les conté esta historia, y les pregunté:
"¿ Por qué una persona de 70 años le podía dar tabaco a un niño de 10, o hacer cosas que pudieran estar mal, o que no eran típicas de un adulto y un niño?" Ninguna me respondió, ninguna sabía la respuesta, a ninguna le importaba, y yo, les contesté:
"Es que los dos, éramos niños."
Movían la cabeza, no estaban de acuerdo, ponían caras de circunstancias y no me entendían. Me dí la vuelta y me dije para mí, en voz alta, y hablando solo, sin que me oyeran. Es verdad, en el fondo de nosotros mismos, siempre tenemos la misma edad.
La camarera que estaba cerca me dijo:" ¿Qué has dicho? ¿Querías algo?"
No, digooo sí. Ponme otra ronda de cervezas para todos, (para celebrarlo, invito yo), me dije.
sábado, 2 de enero de 2010
FABULA “EL SABIO”.
Cierta ocasión en tiempos pasados, fue un joven, a buscar a un anciano sabio de su tiempo y le dijo: “Maestro, me gustaría ser sabio, como usted, ¿qué tengo que hacer para conseguirlo?”
A lo que el maestro le dijo: "Lo que tú deseas, no se consigue en poco tiempo, es un largo camino de aprendizaje, esfuerzo, enseñanzas, además de otra serie de cualidades, como paciencia, disciplina, autocontrol, y muchas otras."
El joven le escuchó y le dijo: "Estoy dispuesto a esforzarme, me gustaría que me enseñara el camino hacia la sabiduría."
El maestro después de ver el interés del joven, le dijo: "Está bien. En primer lugar, a partir de este momento, y durante un año, a todo aquel que te critique o te insulte, le vas a dar una moneda, después vuelves a verme."
El joven se quedó un poco extrañado, pero le dijo que así lo haría, y se fue. Pasó un año, durante el cual, a todo el que le criticaba o insultaba le daba una moneda.
Por fin regresó al sabio y le dijo, que había hecho lo que le había mandado.
El sabio entonces le dijo: “Muy bien, ahora tienes que ir a la ciudad y comprarme algo de carne para comer."
El joven seguía sin entender muy bien al maestro, pero le dijo que así lo haría y se fue.
Cuando iba a la ciudad, el sabio se disfrazó de vagabundo, para que no lo reconociera y cogió un atajo, adelantándole, y al llegar el joven a su altura, comenzó a insultarle.
El joven al oír los insultos, se paró y comenzó a sonreír, pensando: “Menos mal que ya ha pasado un año, a partir de hoy ya no tengo que darle ninguna moneda a este hombre.”
Al verle sonreír, el sabio se quitó el disfraz, sorprendiendo al joven, y le dijo:
"Veo que estás en el buen camino, has conseguido uno de los primeros y más importantes pasos, ya que eres capaz de no enfadarte e incluso sonreír, cuando alguien te critica o te insulta, y ese es uno de los pilares básicos en el largo camino hacia la sabiduría.
A lo que el maestro le dijo: "Lo que tú deseas, no se consigue en poco tiempo, es un largo camino de aprendizaje, esfuerzo, enseñanzas, además de otra serie de cualidades, como paciencia, disciplina, autocontrol, y muchas otras."
El joven le escuchó y le dijo: "Estoy dispuesto a esforzarme, me gustaría que me enseñara el camino hacia la sabiduría."
El maestro después de ver el interés del joven, le dijo: "Está bien. En primer lugar, a partir de este momento, y durante un año, a todo aquel que te critique o te insulte, le vas a dar una moneda, después vuelves a verme."
El joven se quedó un poco extrañado, pero le dijo que así lo haría, y se fue. Pasó un año, durante el cual, a todo el que le criticaba o insultaba le daba una moneda.
Por fin regresó al sabio y le dijo, que había hecho lo que le había mandado.
El sabio entonces le dijo: “Muy bien, ahora tienes que ir a la ciudad y comprarme algo de carne para comer."
El joven seguía sin entender muy bien al maestro, pero le dijo que así lo haría y se fue.
Cuando iba a la ciudad, el sabio se disfrazó de vagabundo, para que no lo reconociera y cogió un atajo, adelantándole, y al llegar el joven a su altura, comenzó a insultarle.
El joven al oír los insultos, se paró y comenzó a sonreír, pensando: “Menos mal que ya ha pasado un año, a partir de hoy ya no tengo que darle ninguna moneda a este hombre.”
Al verle sonreír, el sabio se quitó el disfraz, sorprendiendo al joven, y le dijo:
"Veo que estás en el buen camino, has conseguido uno de los primeros y más importantes pasos, ya que eres capaz de no enfadarte e incluso sonreír, cuando alguien te critica o te insulta, y ese es uno de los pilares básicos en el largo camino hacia la sabiduría.
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