Cuando era niño, recuerdo muy bien, las tardes de verano, y sacar las vacas al aflojar el sol, para llevarlas a pastar. Las vacas no eran mías, eran de un vecino, unos 60 años mayor que yo, de nombre Donato.
Yo estaba todo el día esperando ese momento, iba con mi palo, guiando las vacas, era el dueño y señor. Hablábamos de la vida, de la edad, de todo lo trascendente que pueden hablar dos seres humanos desde su ignorancia, y él, me traía algún cigarrito para fumar, cuando no, lo hacíamos con hojas de vid o cogíamos algún nido.
Una vez le pregunté: “¿Qué darías tú por volver a ser un niño como yo?”, y me respondió que: “Todo lo que tenía”,y que, con los años volvería a conseguir lo mismo que tenía ahora”. Me resultó curioso y me hizo pensar. Y así, se me pasaban las tardes, plácidamente.
Pasó el tiempo, falleció mi amigo, me hice adulto y siempre me había preguntado como es posible que una persona de 70 años y un niño de 10, fueran amigos, fumaran a escondidas e hicieran alguna que otra travesura.
Al final después de tiempo, yo con treinta y tantos años, estaba en un bar hablando y tomando unas cervezas, con unas amigas adolescentes, y descubrí la respuesta. Les conté esta historia, y les pregunté:
"¿ Por qué una persona de 70 años le podía dar tabaco a un niño de 10, o hacer cosas que pudieran estar mal, o que no eran típicas de un adulto y un niño?" Ninguna me respondió, ninguna sabía la respuesta, a ninguna le importaba, y yo, les contesté:
"Es que los dos, éramos niños."
Movían la cabeza, no estaban de acuerdo, ponían caras de circunstancias y no me entendían. Me dí la vuelta y me dije para mí, en voz alta, y hablando solo, sin que me oyeran. Es verdad, en el fondo de nosotros mismos, siempre tenemos la misma edad.
La camarera que estaba cerca me dijo:" ¿Qué has dicho? ¿Querías algo?"
No, digooo sí. Ponme otra ronda de cervezas para todos, (para celebrarlo, invito yo), me dije.
sábado, 6 de febrero de 2010
sábado, 2 de enero de 2010
FABULA “EL SABIO”.
Cierta ocasión en tiempos pasados, fue un joven, a buscar a un anciano sabio de su tiempo y le dijo: “Maestro, me gustaría ser sabio, como usted, ¿qué tengo que hacer para conseguirlo?”
A lo que el maestro le dijo: "Lo que tú deseas, no se consigue en poco tiempo, es un largo camino de aprendizaje, esfuerzo, enseñanzas, además de otra serie de cualidades, como paciencia, disciplina, autocontrol, y muchas otras."
El joven le escuchó y le dijo: "Estoy dispuesto a esforzarme, me gustaría que me enseñara el camino hacia la sabiduría."
El maestro después de ver el interés del joven, le dijo: "Está bien. En primer lugar, a partir de este momento, y durante un año, a todo aquel que te critique o te insulte, le vas a dar una moneda, después vuelves a verme."
El joven se quedó un poco extrañado, pero le dijo que así lo haría, y se fue. Pasó un año, durante el cual, a todo el que le criticaba o insultaba le daba una moneda.
Por fin regresó al sabio y le dijo, que había hecho lo que le había mandado.
El sabio entonces le dijo: “Muy bien, ahora tienes que ir a la ciudad y comprarme algo de carne para comer."
El joven seguía sin entender muy bien al maestro, pero le dijo que así lo haría y se fue.
Cuando iba a la ciudad, el sabio se disfrazó de vagabundo, para que no lo reconociera y cogió un atajo, adelantándole, y al llegar el joven a su altura, comenzó a insultarle.
El joven al oír los insultos, se paró y comenzó a sonreír, pensando: “Menos mal que ya ha pasado un año, a partir de hoy ya no tengo que darle ninguna moneda a este hombre.”
Al verle sonreír, el sabio se quitó el disfraz, sorprendiendo al joven, y le dijo:
"Veo que estás en el buen camino, has conseguido uno de los primeros y más importantes pasos, ya que eres capaz de no enfadarte e incluso sonreír, cuando alguien te critica o te insulta, y ese es uno de los pilares básicos en el largo camino hacia la sabiduría.
A lo que el maestro le dijo: "Lo que tú deseas, no se consigue en poco tiempo, es un largo camino de aprendizaje, esfuerzo, enseñanzas, además de otra serie de cualidades, como paciencia, disciplina, autocontrol, y muchas otras."
El joven le escuchó y le dijo: "Estoy dispuesto a esforzarme, me gustaría que me enseñara el camino hacia la sabiduría."
El maestro después de ver el interés del joven, le dijo: "Está bien. En primer lugar, a partir de este momento, y durante un año, a todo aquel que te critique o te insulte, le vas a dar una moneda, después vuelves a verme."
El joven se quedó un poco extrañado, pero le dijo que así lo haría, y se fue. Pasó un año, durante el cual, a todo el que le criticaba o insultaba le daba una moneda.
Por fin regresó al sabio y le dijo, que había hecho lo que le había mandado.
El sabio entonces le dijo: “Muy bien, ahora tienes que ir a la ciudad y comprarme algo de carne para comer."
El joven seguía sin entender muy bien al maestro, pero le dijo que así lo haría y se fue.
Cuando iba a la ciudad, el sabio se disfrazó de vagabundo, para que no lo reconociera y cogió un atajo, adelantándole, y al llegar el joven a su altura, comenzó a insultarle.
El joven al oír los insultos, se paró y comenzó a sonreír, pensando: “Menos mal que ya ha pasado un año, a partir de hoy ya no tengo que darle ninguna moneda a este hombre.”
Al verle sonreír, el sabio se quitó el disfraz, sorprendiendo al joven, y le dijo:
"Veo que estás en el buen camino, has conseguido uno de los primeros y más importantes pasos, ya que eres capaz de no enfadarte e incluso sonreír, cuando alguien te critica o te insulta, y ese es uno de los pilares básicos en el largo camino hacia la sabiduría.
martes, 1 de diciembre de 2009
FABULA EL PESCADOR
Se encontraba un anciano pescador, pescando en la orilla del mar, con una caña y una pequeña barquita de madera, al atardecer, como casi todos los días. Relajado, tranquilo, disfrutando del momento.
De vez en cuando, paseaba por allí un señor elegante, bien vestido, negociante, y al ver al pescador varios días, en una ocasión decidió dirigirse a él y le dijo:
*Buenos días buen hombre, perdone que le moleste, pero usted no se ha parado a pensar que si en vez de pescar con una caña, pescara con tres por ejemplo, ¿pescaría mucho mas?
-Sí, lo sé, respondió el pescador, pero y ¿para que?
*Pues para comer los peces, y si le sobra, poder venderlo y comprar mas cañas e incluso una barca mejor.
-Es cierto, pero y ¿para que quiero yo una barca mayor?
*Pues para pescar más, y poder comprar mas cañas, e incluso un barco mas grande para poder vender pescado en grandes cantidades.
-Sí, tiene razón, pero ¿para que querría yo vender mucho pescado?
*Pues para poder ganar mucho dinero, poder contratar a personas que trabajen para usted, y así poder disfrutar del ocio y del tiempo libre, pudiendo hacer lo que quisiera.
-Es posible, pero ¿que cree usted que estoy haciendo ahora?, mas que disfrutar del ocio y de mi tiempo libre, ¿pudiendo hacer lo que realmente quiero?
De vez en cuando, paseaba por allí un señor elegante, bien vestido, negociante, y al ver al pescador varios días, en una ocasión decidió dirigirse a él y le dijo:
*Buenos días buen hombre, perdone que le moleste, pero usted no se ha parado a pensar que si en vez de pescar con una caña, pescara con tres por ejemplo, ¿pescaría mucho mas?
-Sí, lo sé, respondió el pescador, pero y ¿para que?
*Pues para comer los peces, y si le sobra, poder venderlo y comprar mas cañas e incluso una barca mejor.
-Es cierto, pero y ¿para que quiero yo una barca mayor?
*Pues para pescar más, y poder comprar mas cañas, e incluso un barco mas grande para poder vender pescado en grandes cantidades.
-Sí, tiene razón, pero ¿para que querría yo vender mucho pescado?
*Pues para poder ganar mucho dinero, poder contratar a personas que trabajen para usted, y así poder disfrutar del ocio y del tiempo libre, pudiendo hacer lo que quisiera.
-Es posible, pero ¿que cree usted que estoy haciendo ahora?, mas que disfrutar del ocio y de mi tiempo libre, ¿pudiendo hacer lo que realmente quiero?
lunes, 2 de noviembre de 2009
CREER EN ALGO SEA VERDAD O NO.
-El que cree en algo, va a ser más feliz que el que no cree, ya sea religión, un suceso futuro u otra creencia, lo menos importante es que sea verdad o no.
viernes, 2 de octubre de 2009
martes, 1 de septiembre de 2009
PASADO
Si en algún momento,
olvidásemos lo antiguo...
Si en algún momento,
olvidásemos a los clásicos...
Si en algún momento,
olvidásemos a nuestros maestros...
Si en algún momento,
no respetásemos, como cultura, a la edad...
Si en algún momento,
no recordásemos a las grandes civilizaciones...
Si en algún momento,
no tuviéramos presente, a nuestros ancestros...
Si en algún momento,
pensáramos en el pasado como inferior...
Si en algún momento,
no tuviéramos un recuerdo para
Sócrates, Platón, Aristóteles, Diógenes...
¿Qué podría suceder?
Solo tenemos que abrir los ojos, mirar y ver.
olvidásemos lo antiguo...
Si en algún momento,
olvidásemos a los clásicos...
Si en algún momento,
olvidásemos a nuestros maestros...
Si en algún momento,
no respetásemos, como cultura, a la edad...
Si en algún momento,
no recordásemos a las grandes civilizaciones...
Si en algún momento,
no tuviéramos presente, a nuestros ancestros...
Si en algún momento,
pensáramos en el pasado como inferior...
Si en algún momento,
no tuviéramos un recuerdo para
Sócrates, Platón, Aristóteles, Diógenes...
¿Qué podría suceder?
Solo tenemos que abrir los ojos, mirar y ver.
domingo, 2 de agosto de 2009
A MI HIJA
El Big Bang, la creación,
el cielo, la tierra...,
el pasado, el futuro,
el bien, el mal...,
el vacío, el infinito,
el todo, la nada...,
el principio, el fin,
el amor, los sentimientos…
Ahora y solo ahora,
lo comprendo todo.
Todo tiene sentido,
no me había dado cuenta.
Todo confluye en ti, y
en el momento en el que te conocí.
Sí..., ahora, ya lo sé,
recuerdo ese instante…
Todo perecerá,
todo se extinguirá,
todo desaparecerá,
todo se me olvidará.
Pero no, ese preciso instante,
en el que te conocí.
el cielo, la tierra...,
el pasado, el futuro,
el bien, el mal...,
el vacío, el infinito,
el todo, la nada...,
el principio, el fin,
el amor, los sentimientos…
Ahora y solo ahora,
lo comprendo todo.
Todo tiene sentido,
no me había dado cuenta.
Todo confluye en ti, y
en el momento en el que te conocí.
Sí..., ahora, ya lo sé,
recuerdo ese instante…
Todo perecerá,
todo se extinguirá,
todo desaparecerá,
todo se me olvidará.
Pero no, ese preciso instante,
en el que te conocí.
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