Cuando se
hacen cosas con exageración,
se pierde el
sentido y la realidad de esas cosas.
Es de una
obviedad abrumadora.
Cuando se
hacen cosas con exageración,
se pierde el
sentido y la realidad de esas cosas.
Es de una
obviedad abrumadora.
Llegó el día y la noche a la vez.
Llegó la vida y la muerte a la vez.
Llegaron las dudas y las preguntas.
Llegaron los cielos y los infiernos.
Todos los astros se alinearon,
en la más pura perfección.
Todo mezclado en una poción,
que nadie sabe mezclar tan bien.
El bien y el mal se unieron,
ya no
se distinguen bien.
El yin y el yang, ahora los entiendo.
Son el todo y la nada a la vez.
Es lo que tiene la existencia,
que nadie sabe nada con seguridad.
Todo es una duda eterna,
es la cruel y cruda realidad.
Pero, hay que estar muy tranquilo,
porque sólo hay una cosa clara.
Lo que se hace por amor,
se hace más allá del bien y del mal.
-Martín Luther King dijo:
“Aunque el fin del mundo fuera mañana, incluso así, hoy, yo plantaría un árbol”.-Las cosas realmente importantes son las que deseamos cuando somos niños.
Todo lo demás es un sucedáneo.
-La inteligencia es duda, la duda es infelicidad, por lo tanto la inteligencia es infelicidad.
Queremos que todo siga igual.
Queremos que todo se mantenga como está.
Queremos tener una
respuesta lógica.
Queremos tener todo bajo control.
Hacemos reglas para controlarlo todo.
Pero el tiempo no es lógico y no es comprensible.
Siempre surgen nuevos cambios,
y seguimos intentando controlarlos.
Lo conseguimos por un tiempo, pero vienen más.
Todavía podemos con ellos.
Llega un momento que no los dominamos.
Empezamos a aceptarlos.
Comenzamos a no saberlo todo, a no aprender.
Comenzamos a olvidar.
El tiempo está
ganando la batalla.
Algunos lo llaman
vejez.
Pero yo digo que somos, prisioneros del tiempo.